Pérdida de control y comunicación con el teletrabajador. ¿Mito o realidad?

Pérdida de control y comunicación con el teletrabajador. ¿Mito o realidad?

Mucho se ha hablado sobre la calidad de comunicación cuando las empresas permiten que sus trabajadores hagan las actividades desde su casa. Podemos observar una cantidad de opiniones tanto de los que defienden el teletrabajo como de los que están en contra. Después de analizarlas, nos damos cuenta que algunas están influenciadas por la misma posición de quien las emite, lógicamente porque nos basamos en nuestra propia experiencia y al no estar en la otra posición, no podemos entenderla. Por lo tanto, es muy complicado cuando tenemos una idea sobre algo, lograr ser imparcial y tener objetividad sobre algún tema y más aún cuando este tema es tan polémico.

Uno de los tópicos que gira en torno a trabajar desde casa es la pérdida de control y comunicación del teletrabajador. Pero esto será ¿un mito o una realidad? Para saberlo primero vamos a definir qué es control y qué es comunicación respecto al trabajador en general.

De acuerdo a la actividad regular, la comunicación con un trabajador es la transmisión de la información instantáneamente; quiere decir poder tener acceso al trabajador en cualquier momento. Mientras que control es tener conocimiento sobre sus tareas laborales en tiempo real. Pienso que esto es a lo que nos referimos con control y comunicación.

Ahora bien, si adaptamos la filosofía correcta en el teletrabajo, ¿acaso no tenemos la posibilidad de ejercer estas dos situaciones fácilmente?

Si hablamos de comunicarnos, las herramientas que existen hoy en día nos permiten con suma facilidad tener una comunicación inmediata con el teletrabajador. Desde el Whatsapp, enviando tanto texto como audio, hasta Skype con las vídeollamadas, lo que nos permite crear un contacto directo entre la empresa y la persona que trabaja en casa. En el caso del control, podemos decir que el teletrabajador al encontrarse solo en su casa, puede dejar de hacer sus tareas laborales y hacer alguna otra cosa que no tenga que ver con el trabajo. Sí, esto es cierto, pero también es cierto que esto ocurre en las oficinas. No es necesario estar solo en casa para que veamos estas situaciones.  Por lo tanto, podemos crear una dinámica de trabajo que esté enfocada en objetivos y no en las horas que se dedican a las actividades, lo cual le resta importancia a tener un control constante de lo que está haciendo el trabajador, ya que lo que va a interesar es el objetivo alcanzado y no el tiempo utilizado. Por supuesto que esto ya debe haber sido preestablecido de antemano entre la empresa y el trabajador.

Como puedes ver al tocar este tema, ya estamos tumbando el mito sobre el control, debido a que si ya hemos establecido objetivos, no se necesitará tener un control sobre lo que el trabajador está haciendo. Tan solo será necesario hacer un seguimiento que en la mayoría de los casos nacerá por parte del trabajador y no por parte de la empresa, y el fin de este seguimiento es establecer la comunicación entre todo el equipo para obtener una retroalimentación y alcanzar el objetivo deseado.

Una vez más nos damos cuenta que es solo una cuestión de adaptación de ambas partes, empresa y trabajadores, para utilizar el teletrabajo como una opción real y válida; y estoy segura que con el tiempo, esta meta será alcanzada. El cambio de actitud por parte de las instituciones, empresas y trabajadores, tarde o temprano, será un hecho.

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Lorena Andreus

Escritora por pasión. Hija, hermana y esposa. De Lunes a Viernes, asistente virtual por vocación.
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